Hace unos siglos, estar “rellenito” era la tendencia que estaba de moda. En sociedades que sufrían fuertes épocas de hambre, ser gordo era una buena señal pues indicada abundancia y salud.

Para bien, o para mal, hoy día la cosa ha cambiado: todos queremos ser delgados y todos queremos estar “fit”. Sin embargo, existen varios “caminos” que, aunque populares entre hombres y mujeres buscando perder peso, jamás te llevarán a conseguir esas medidas tan deseadas.

perder peso

Mucho ejercicio, poca comida

Si creías que la mejor manera de lograr bajar de una talla 8 a una 5, era aumentar exponencialmente tus horas en el gimnasio, para luego llegar a casa e ingerir una dieta muy baja en calorías (algo así como dos hojas de lechuga), te equivocaste. Las calorías funcionan en el cuerpo como una especie de combustible, y debemos recordar que el cuerpo es, luego de todo, una máquina perfecta.

Los “no, jamás” de perder peso

Si bien lo normal es quemar calorías cuando se hace ejercicio, al darse cuenta de que luego el combustible es pobremente repuesto (es decir, no estás ingiriendo suficientes calorías), el cuerpo usualmente opta por disminuir la rapidez metabólica.

Esto, a su vez, produce efectos colaterales en tu organismo: tu cuerpo reduce su actividad para poder “ahorrar” grasa, entonces tu temperatura corporal disminuye (al igual que tu pulso) y  en general, comenzarás a sentirte débil y sin energía. Añadido a esto, tu sistema inmunológico se debilita y, en vez de perder peso, puedes enfermarte.

Divorciarte del azúcar

Si bien consideramos el azúcar como uno de los principales enemigos de la pérdida de peso, no todos los tipos de azúcar son malos y, de hecho, nuestro cuerpo necesita estos componentes. Esto se debe a que el azúcar ayuda a mantener nuestro metabolismo activo.

Mientras que, efectivamente, es necesario cortar el azúcar procesado y los azúcares de dieta de nuestra alimentación si queremos cuerpos más sanos, hay otras formas de azúcar que son remendables para nosotros. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, la fructosa, que es el azúcar que se encuentra, de forma natural, en las frutas.

Por lo tanto, ingerir trozos de fruta y jugos hechos de frutas frescas, sin añadir ningún otro edulcorante, es una buena costumbre hacia una vida más sana.